Manifiesto

Cataluña siempre ha sido tierra de inclusión, pero no podemos olvidar que en muchos momentos también se nos ha recibido en otras tierras. En Cataluña convivimos con personas del resto del Estado, personas de todas las culturas, de todos los países y de todas las creencias.

Más de 290 millones de personas han tenido que abandonar a la fuerza sus casas a causa de conflictos armados, vulneraciones de derechos humanos, cambio climático y pobreza. Desde el año 2000 y debido a las políticas europeas de blindaje de sus fronteras, más de 32.000 personas han perdido la vida intentando cruzar el mar Mediterráneo, que se ha convertido en un inmenso cementerio. El año 2016 ha sido uno de los más mortíferos.

Los estados miembros de la Unión Europea, lejos de ofrecer una solución a la situación, han restringido todavía más el paso de las personas hasta cerrar las fronteras y Europa se ha consolidado como una gran fortaleza. La entrada se produce con cuentagotas y aquellos que lo consiguen, lo hacen jugándose la vida y vaciando los bolsillos a favor de las redes de tráfico de personas. Cuando llegan a nuestros pueblos y ciudades, se enfrentan al peligro de los CIE, la exclusión y el racismo. Estas políticas de la UE incentivan la mortalidad y borran del mapa las vías seguras y legales. Por mucho que se apliquen medidas para frenar la inmigración, las personas continuarán intentando llegar porque los motivos que las empujan a huir son mucho más fuertes que los muros que puedan encontrar en el camino. 

En septiembre de 2015, el Estado español se comprometió a recibir cerca de 10.772 personas refugiadas en un plazo de dos años. A pesar de las pésimas condiciones en las que se encuentran estas personas, este compromiso se está incumpliendo en estos momentos. De esta manera, el gobierno español, junto con otros estados europeos, vulneran sistemáticamente el Derecho internacional así como los compromisos adquiridos con la firma de la Declaración Universal de los Derechos Humanos o la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (UE), entre otros. El acuerdo entre la UE y Turquía es un ejemplo flagrante de ello.

Las competencias en políticas de asilo son estatales, pero creemos que Cataluña y sus instituciones deben dar una respuesta más clara y contundente ante el mayor desplazamiento forzoso de personas desde la Segunda Guerra Mundial. Cataluña tiene competencias en políticas de acogida y podría aplicar medidas para mejorarlas y reforzarlas desde este mismo momento.

Por estos motivos, ante la inacción del Estado español, hacemos un LLAMAMIENTO A LAS INSTITUCIONES CATALANAS A:

  1. Actuar definitivamente ante esta situación tal y como reclama la ciudadanía para que Cataluña sea tierra de acogida.

  2. Garantizar la inclusión y el desarrollo social digno de las personas migradas en Cataluña y comprometerse a aplicar medidas contra el racismo, la xenofobia y la LGTBIfobia.

  3. Defender el derecho a la libre circulación de personas, tal y como queda recogido en el artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

  4. Trabajar para erradicar las causas de injusticia, violencia estructural, guerra y vulneración de los derechos humanos en origen que constituyen la raíz de los movimientos forzados o no deseados de la población. Y, en este sentido, fomentar la cultura de paz. Solicitamos que se asuman compromisos inmediatos.

Y ANIMAMOS A LA CIUDADANÍA a organizarse, movilizarse y hacer que se escuche su voz para lograr una concienciación colectiva que favorezca el cambio de actitud de las instituciones en relación con la llamada «crisis migratoria» que actualmente vive el Mediterráneo. 

*Este último punto se ha extraído literalmente de la declaración del Parlamento de Cataluña del año 1995 en el contexto de la guerra de los Balcanes.