En la escuela de Eko, toda piedra hace pared

La situación de las personas que esperan refugio, explicada a los niños y niñas

¿Quién ha dicho que ante problemas tan grandes como la crisis de los refugiados no se puede hacer nada? Si bien es cierto que la solución del problema solo está al alcance de políticos de países tan diversos que es difícil que se pongan de acuerdo, hay gente que ha decidido aportar su granito de arena.

Ahora mismo hay unas 50.000 personas que han llegado a Grecia huyendo de la guerra y de la miseria, y cerca de tres millones más que querrían llegar a Europa pero aún no han podido.

Tener a tanta gente atrapada en Grecia (y todavía mucha más tratando de llegar), con las fronteras a Europa cerradas y la imposibilidad de volver a su casa por culpa de la guerra, es un problema grave, tanto para las propias personas como para los gobiernos europeos.

Un grupo de jóvenes bailan cogidos de las manos en el antiguo campo de refugiados de Eko, en Grecia

 

¿Cómo se vive a los campos de concentración?

Estas 50.000 personas viven en los llamados «campos de refugiados», que en realidad son campos de concentración. Son campamentos precarios, a menudo formados por barracones o por tiendas de campaña, en los que las familias se hacinan como pueden. En las tiendas no hay agua corriente y la comida que les reparten es pobre y repetitiva. Sobre todo les faltan productos frescos.

En los campos hay lo mínimo para sobrevivir: duchas sin agua caliente, lavabos provisionales, jergones, comida empaquetada... Pero hay servicios tan básicos como un médico o una escuela que no se proporcionan. Más o menos la mitad de las personas que viven en los campos son niños. Muchos de los que llegan de Siria, que hace cinco años que está en guerra, nunca han ido a la escuela.

Los niños y niñas pasan las largas esperas jugando y yendo a las clases de la escuela de la Comunidad Eko

 

Espacios solidarios

Hay quien quiere cambiar estas condiciones inhumanas y decide ofrecerse a echar una mano a los voluntarios y voluntarias que trabajan en los campos. Algunas personas a través de ONG como Mums Without Borders (madres sin fronteras), que llevan comadronas para ayudar a las muchísimas mujeres embarazadas y los bebés que hay en los campos, o Proactiva, que ayuda a las barcas a llegar bien a tierra y a que no se ahogue nadie en el mar.

Otras, como la gente de la Comunidad Eko, se organizan de manera más informal pero igualmente efectiva.

¿Qué es la Comunidad Eko?

La Comunidad Eko es un grupo de voluntarios, la mayoría catalanes y sirios, que habían estado trabajando en el campo informal de Eko. Cuando el gobierno griego sacó a la gente de allí para llevarla a un campo mejor preparado, los voluntarios fueron hasta Vasilika con ellos y alquilaron unos terrenos cerca del campo militar para crear unos espacios donde las personas que tenían que vivir en el campo de Vasilika pudieran encontrarse y estar más cómodas.

En el espacio que alquiló la Comunidad Eko se ha construido una escuela, un espacio de sombra para jugar, una biblioteca, un espacio comunitario donde encontrarse y un espacio especial para las mujeres. Además, les ayudan repartiéndoles las cosas que no les proporcionan las autoridades, como ropa interior, compresas, jabón, fruta y verdura fresca, preservativos...

Al atardecer se prepara una gran olla de té y mucha gente que vive en Vasilika va a tomarlo allí con los otros. Es un momento bonito del día.

Dos niños juegan con un plato volador en el aparcamiento de una gasolinera reconvertida en campo de refugiados

¿Cómo funciona la escuela de Eko?

Uno de los espacios de más éxito es la escuela, donde se hacen grupos por edades. No van todos los niños que viven en el campo de Vasilika, porque no es obligatorio asistir. Solo van aquellos que tienen ganas de aprender. Se enseña inglés, matemáticas, árabe... La mayoría de los niños hablan árabe, aunque muchos tengan el kurdo como lengua materna. Los voluntarios catalanes y los voluntarios sirios trabajan juntos para que funcione. Tienen materiales como los de cualquier escuela: pizarra, libretas, lápices, colores, libros, juegos...

Además de la escuela, hay una biblioteca donde se puede ir a leer cuando no es hora de ir a clase. La llevan voluntarias de la asociación Fotomovimiento, que además se dedica a explicar qué está pasando en Grecia mediante fotografías. Hay tanto trabajo a hacer que todo el mundo desempeña más de un papel.

¿Por qué es importante el trabajo de la Comunidad Eko?

Además de las cuestiones prácticas, como ofrecer la posibilidad de ir a la escuela a unos niños que de otro modo no la tendrían, hay otra cuestión muy importante, que es la de hacer saber a las personas que están atrapadas en Grecia que nos importan. No las dejamos allí a su suerte, sino que intentamos ayudarlas como podemos, hagan lo que hagan nuestros gobiernos.

Allí, toda piedra hace pared. Y la gente que trabaja en Eko está construyendo una muy bonita y necesaria.

Texto
Bel Olid

Fotografía
Guillem Cabra